Una plaza cualquiera a primeras horas de una mañana que podría ser normal. Los niños se levantan para ir a sus colegios, las familias se disponen a ir a sus trabajos... si no fuera porque ese día, en esa plaza, aparece un equipo de cine. Y ya se sabe que los cómicos, desde la más lejana antigiiedad han sido corruptores de las costumbres sociales. La historia cuenta la inevitable corrupción de Paloma, al conocer a un galan de cine por cuyos habilidosos juramentos de amor, abandona su plaza, su marido, sus amores..., pero no a sus niñas.